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Resumen del libro

The Mayan Ouroboros

Uno de los nombres más conocidos de la espiritualidad nueva era cuenta cómo unos ancianos mayas habrían comenzado, en 2007, a romper un silencio de más de quinientos años. El libro lee 2012 no como el fin del mundo, sino como el parto de una nueva consciencia.

Actualizado el 1 de octubre de 2026

Portada de The Mayan Ouroboros: The Cosmic Cycles Come Full Circle

De la investigación de Mayanastro

The Mayan Ouroboros: The Cosmic Cycles Come Full Circle

Edición leída: Drunvalo Melchizedek · Weiser Books · 2012

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Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Drunvalo Melchizedek no tiene relación con el sitio.

En resumen

  • Drunvalo Melchizedek narra encuentros con Don Alejandro Cirilo Pérez y con consejos de ancianos mayas que, según el autor, decidieron revelar al mundo lo que guardaban.
  • El libro presenta el 21 de diciembre de 2012 como el fin de un ciclo antiguo y el 22 de diciembre como el inicio de otro, dentro de una "ventana del fin del tiempo" de algunos años.
  • La lectura es mística: habla de un cambio de los polos, de un origen en la Atlántida, del corazón como lugar sagrado y de una consciencia de unidad que sustituiría a la dualidad.
  • Contra la idea de catástrofe, el autor insiste en el lado positivo de la profecía: una nueva humanidad, co-creadora, libre del miedo y del ego.
  • Es la continuación de un libro anterior del autor, The Serpent of Light, y apunta a la escuela y los cursos que él mantiene.

1. Los ancianos mayas rompen el silencio

El libro parte de una escena. En 2007, en Sedona, Arizona, Drunvalo recibe a Don Alejandro Cirilo Pérez, presentado como el anciano que preside el Consejo Nacional de Ancianos Mayas de Guatemala, y de él oye que nada de lo que el mundo leyó sobre los mayas fue aprobado por los consejos, y que, tras más de quinientos años de silencio, los mayas decidieron hablar. El autor se pone como el mensajero elegido para traducir ese recado al mundo moderno.

Drunvalo explica por qué un hombre blanco habla por los mayas. Cuenta su propia trayectoria: el estudio de física, el giro hacia el arte y la meditación, los años entre pueblos indígenas y la presencia de dos esferas de luz que lo habrían guiado hacia maestros por el mundo. De esa biografía espiritual saca la autoridad para narrar las ceremonias y las profecías que llenan el libro.

La obra se dice continuación de The Serpent of Light, libro anterior del autor sobre la "kundalini de la Tierra". El tono es devocional: más de una vez Drunvalo pide que el lector acompañe el texto "con el corazón, no con la mente".

2. La ventana del fin del tiempo

El centro de la profecía, en el libro, es una fecha y una ventana. Drunvalo dice que el 21 de diciembre de 2012 cierra a la vez el gran ciclo de la cuenta larga y el ciclo de la precesión de los equinoccios, y que el 22 de diciembre abre un mundo nuevo. Pero, por la voz que atribuye a Don Alejandro, el cambio no caería en un solo día: habría una "ventana del fin del tiempo", de cerca de siete a ocho años, abierta en octubre de 2007.

Para explicar la fecha, el autor mezcla astronomía y misticismo. Habla de la precesión, de la inclinación de la Tierra, de un cambio de los polos magnéticos y de un eje de todo el universo que los mayas llamarían Hunab-Ku. El capítulo más citado del libro es el del "lado positivo": contra la lectura del fin del mundo, Drunvalo promete que el ciclo que se abre trae una consciencia de unidad, sin ego y sin dualidad.

3. La Atlántida, los Nakkal y el corazón

Buena parte del libro es mito de origen y ceremonia. Drunvalo cuenta que los mayas vendrían de la Atlántida, donde habrían sido el sacerdocio de una ciudad de tres anillos, ligados a un grupo aún más interior, los Nakkal. Con el hundimiento de la Atlántida, esos pueblos se habrían dispersado, y los mayas, los kogi y los arhuaco de Colombia guardarían la misma herencia en su propio ADN.

De ese origen sale la idea que atraviesa el libro: la de un "espacio sagrado del corazón", un centro femenino de donde todo se crea. El camino de la nueva consciencia sería pasar de la cabeza al corazón. El autor narra ceremonias de fuego a orillas del lago Atitlán, en Tikal y en las grutas de Candelaria, y ritos con cráneos de cristal, presentados como otra forma en que los mayas recuerdan lo que sabían.

4. El nacimiento de una nueva humanidad

La segunda parte del libro abre el abanico. Drunvalo liga a los mayas con los egipcios, discute la numerología de lugares sagrados de Carl Munck, habla de pirámides, cristales y de los códices mayas, y cose todo en una única historia de caída y retorno de la consciencia humana. Es la parte más suelta, en la que el calendario maya se vuelve solo un hilo entre muchos.

El cierre es una invitación. El autor dice que el paso a la "nueva Tierra" es posible para quien viva desde el corazón, y encamina al lector a su Escuela del Recuerdo y al curso que él creó. El libro termina menos como estudio del calendario y más como puerta de entrada al trabajo espiritual del propio Drunvalo.

5. Por qué este libro queda fuera de la lectura

La lectura del libro es visionaria. La Atlántida, los Nakkal, la memoria guardada en el ADN, el cambio de los polos y la consciencia de unidad no vienen de los contadores de los días de Guatemala, y la cuenta viva del cholq'ij, con sus veinte signos y trece tonos, casi no aparece.

Habla sobre todo por los consejos mayas del Yucatán y por la interpretación del propio autor, no por la práctica de los ajq'ijab' de las tierras altas, de donde nace nuestra lectura. Por eso el Mapa no parte de aquí: conocer el libro ayuda a entender la fiebre de 2012, no a leer el calendario sagrado tal como se cuenta hoy.

6. Los límites del libro

Es una obra de fe, no de investigación. Las tesis sobre la Atlántida, la cuarentena del sistema solar, los sacerdotes que flotaban y brillaban en la oscuridad y la memoria cósmica guardada en el ADN no pueden comprobarse, y las ideas de los mayas antiguos se confunden con las revelaciones que el autor dice haber recibido.

La fecha también habló por sí misma. El 21 de diciembre de 2012 llegó y pasó, y ni el cambio de los polos ni la nueva consciencia que el libro anunciaba se vieron. La propia "ventana del fin del tiempo", que el autor estiraba hasta cerca de 2015, se cerró sin el desenlace prometido.

Por último, el libro se encamina hacia la escuela y los cursos del autor, lo que lo aleja del uso que los contadores de los días hacen del tzolk'in y acerca la lectura a una espiritualidad de marca propia.