Resumen del libro
Ch'umilal Wuj
Carlos Barrios aprendió con contadores de los días de Guatemala y en 1999 publicó un libro para que cualquiera pudiera encontrar su signo en el calendario sagrado. Aquí está lo que trae, y dónde hay que leerlo con cuidado.
Actualizado el 25 de septiembre de 2026

Una fuente de la lectura de Mayanastro
Ch'umilal Wuj — El Libro del Destino
Edición leída: Carlos Barrios · Cholsamaj · 2004
Esta edición en Open LibraryOtras ediciones: The Book of Destiny: Unlocking the Secrets of the Ancient Mayans and the Prophecy of 2012 (HarperOne, 2010) · Kam Wuj — El Libro del Destino (Sudamericana, 2000)
Dónde leerlo
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Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Carlos Barrios no tiene relación con el sitio.
En resumen
- Es el libro de un practicante, publicado por Cholsamaj, la editorial maya de Guatemala, y más tarde editado en Argentina y en inglés.
- El centro es la cuenta de 260 días leída como destino, con un capítulo para cada uno de los veinte nawales.
- Cada capítulo cierra con la Cruz Maya de ese signo: los cuatro días que acompañan al del nacimiento.
- Antes vienen la historia, la visión del mundo, los muchos calendarios mayas y las profecías sobre el cierre de un ciclo.
- Una tabla que va de 1900 a 2012 permite hallar el propio signo sin hacer cuentas.
1. Un libro escrito por alguien que aprendió con los maestros
Carlos Barrios nació en Huehuetenango, en el occidente de Guatemala, y estudió antropología e historia. Pero lo que da peso al libro es otra formación: años junto a ajq'ijab', los contadores de los días, a varios de los cuales nombra en el texto. La primera edición apareció en 1999 en Cholsamaj, una casa dedicada a publicar en idiomas mayas y sobre la cultura maya.
El tono es el de alguien que abre una puerta. Barrios explica que ese conocimiento se mantuvo en secreto durante siglos y que los mayores resolvieron darlo a conocer al acabar una noche muy larga. Según la cuenta que atribuye a sus maestros, esa noche duró casi quinientos años, desde la invasión española hasta agosto de 1987, y tras cinco años de transición, en 1992, empezó un tiempo de entendimiento. A partir de entonces, quien buscara con sinceridad su destino tendría quien lo orientara.
El libro viajó. En Argentina salió como Kam Wuj, junto con la astróloga Ludovica Squirru, y en inglés como The Book of Destiny, con la profecía de 2012 en el título. El núcleo, los veinte nawales y la Cruz, no cambia.
2. Historia, visión del mundo y profecías
La primera parte recorre la historia maya, el territorio, el conocimiento del cielo y una visión del mundo en la que cada cosa tiene su par y su lugar: los elementos, los rumbos, las deidades, el orden de la naturaleza. Es un panorama rápido, pensado para quien llega sin saber nada.
Luego vienen las profecías. Barrios reúne textos antiguos que anunciaban la llegada de los extranjeros y ve en ellos el aviso del fin de un ciclo. Insiste en que eso no significa el fin del mundo: lo que termina es el sistema actual, con su prisa, su consumo y su soledad. Estas páginas suenan más a manifiesto que a etnografía, y conviene leerlas así.
Un capítulo breve sobre el destino del pueblo maya cierra esta parte. El autor pide allí una vida más sencilla, en paz con la naturaleza, y dice que la crisis mayor de los tiempos que vienen será de valores. A los pueblos originarios les tocaría servir de guía en ese paso.
3. Los muchos calendarios
Un capítulo presenta los ciclos que contaban los mayas, de los más cortos a los de siglos: el de los nueve señores, un calendario agrícola, la cuenta de 260 días, el año de 360, el lunar, un año de 400 días que registraron los kaqchikel, el ciclo de 52 años ligado a las Pléyades y cuentas que atraviesan siglos. El de 260 días, el Cholq'ij, es para él el ciclo humano por excelencia, lo que dura una gestación.
Barrios distingue con cuidado el calendario sagrado, que corre sin detenerse, de un calendario agrícola fijo que usa los mismos nombres. Y critica el Dreamspell de José Argüelles, que según él tomó nombres mayas con otro método y mezcló los dos. Para él, la cuenta se renueva el día 8 B'atz', el año nuevo que miles de personas celebran en Guatemala.
4. Los veinte nawales y la Cruz Maya
Es la parte que hizo famoso al libro. Cada uno de los veinte días recibe un capítulo con la misma forma: el nombre en k'iche', en yucateco y en náhuatl, el rumbo y el elemento, una frase clave, el sentido del glifo, el carácter de quien nace ese día, sus lados luminoso y difícil, lo que el día favorece y las afinidades con otros signos.
El orden empieza en B'atz', el hilo del tiempo, y termina en Tz'i'. Barrios escribe para la persona, no para el estudioso: cada capítulo es un retrato con consejos, y no la descripción de un rito. Dice además qué necesita desarrollar quien nace en ese signo, qué lugares de fuerza se le asocian y cuáles son sus colores.
Las afinidades vienen en dos grupos: los signos con los que la persona se entiende y los que están en armonía con el suyo. Ese segundo grupo, de cinco en cinco, coincide con lo que un contador de los días de Zunil le explicó años después a la investigadora Jean Molesky-Poz.
Al final de cada capítulo aparece la Cruz Maya de ese signo. Además del día del nacimiento, en el centro, otros cuatro días completan a la persona: el de la concepción, los dos costados y el destino, cada uno en un brazo de la cruz. Ese diagrama, que los libros académicos casi no describen, es lo más propio del libro.
5. Cómo encontrar el propio signo
El libro cierra con la herramienta. Una tabla da una fecha cada trece días, desde 1900 hasta el 21 de diciembre de 2012, y otra muestra los 260 días como veinte nombres cruzados con trece números. Con dos o tres pasos y los ejemplos del autor, el lector llega a su día sin calcular nada.
Un glosario de las palabras mayas completa el volumen.
6. Cómo entra este libro en la lectura de Mayanastro
Junto con Tedlock, es una de las dos bases de la lectura. La Cruz Maya del Mapa sale de aquí: las cinco posiciones, la regla para contar los días antes y después del nacimiento y el lado de cada brazo, verificados capítulo por capítulo. El retrato de cada nawal también usa lo que Barrios recogió de sus maestros, reescrito con nuestras palabras y cruzado con las otras fuentes.
Lo que el libro dice con una sola voz entra en la lectura como inclinación, nunca como ley. Y la parte del cuerpo y la salud queda fuera: Mayanastro no habla de salud.
7. Los límites del libro
Barrios mezcla la tradición con un lenguaje esotérico moderno: fuerzas cósmicas, activación del ADN, sabios reencarnados, el gran ciclo de 2012. Quien lee tiene que separar lo que él oyó de los maestros de lo que añade por su cuenta.
Casi no cita fuentes, y muchas listas (oficios, colores, signos afines) solo aparecen en él. La tabla para encontrar el signo se detiene en 2012, porque el libro es de esa época.
Para la mecánica del calendario y la vida real de los contadores de los días, la etnografía de Tedlock es más segura. Para el retrato de cada nawal y para la Cruz, Barrios es quien más tiene que decir.
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