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Resumen del libro

Aids to the Study of the Maya Codices

En 1888, un estudioso estadounidense publicó en el informe anual del Bureau of Ethnology un estudio sobre los libros mayas que sobrevivieron. Muestra cómo se intentaba leer los códices antes del desciframiento, y hoy está en dominio público.

Actualizado el 25 de septiembre de 2026

Portada de Aids to the Study of the Maya Codices

De la investigación de Mayanastro

Aids to the Study of the Maya Codices

Edición leída: Cyrus Thomas · Bureau of Ethnology · 1888

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Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Cyrus Thomas no tiene relación con el sitio.

En resumen

  • Es un estudio de unas 120 páginas, publicado en el sexto informe anual del Bureau of Ethnology, en Washington, en 1888.
  • Cyrus Thomas analiza las series de números del Códice de Dresde, en rojo y en negro, y lo que cuentan.
  • Concluye que el códice junta dos o más manuscritos y que parte de las cuentas usa un año de 360 días.
  • Muestra que la serie de cuatro años, la de los cargadores, aparece en todos los códices que estudió.
  • Al final se pregunta si algunos glifos ya representaban sonidos, y responde que probablemente sí, con cautela.

1. Un estudio de antes del desciframiento

Cyrus Thomas trabajaba para el Bureau of Ethnology, la oficina del gobierno estadounidense que estudiaba a los pueblos indígenas, y este texto completa trabajos suyos anteriores sobre los códices. Parte de una certeza y de una apuesta. La certeza es que el 'alfabeto' que anotó Diego de Landa no ayuda a leer los libros mayas, porque nace de un malentendido sobre la escritura. La apuesta es que la lectura llegará por comparaciones largas y pacientes, paso a paso.

Los códices que estudia son el de Dresde, el Manuscrito Troano y el Códice Cortesiano, estos dos las mitades de lo que hoy se llama Códice de Madrid. Thomas no reproduce las páginas: supone que el lector tiene al lado las ediciones facsímiles.

2. Los números del Códice de Dresde

El primer capítulo, el más largo, empieza por la historia del códice, que entró en la biblioteca real de Dresde en 1739, de la mano del bibliotecario Johann Christian Goetze, y cita el estudio de Ernst Förstemann, que lo había publicado en fotolitografía.

Después Thomas recorre las series de números: las rojas y las negras, las que acompañan columnas de días y las que suman intervalos. Muestra que las series cortas son múltiplos de trece y caben en la cuenta de 260 días, y que las largas parecen medir años de 360 días, contados sin interrupción.

3. Las conclusiones

El segundo capítulo resume lo que saca de las cuentas. Para él, el Códice de Dresde es un mosaico: dos o más manuscritos antiguos reunidos, retocados después por otro escriba. Sus series largas usan un año de 360 días, lo que choca con la idea habitual del calendario. Aun así, la serie de los cuatro años, la de los días que cargan el año, aparece en todos los códices y explica números que de otro modo no tendrían sentido.

Thomas atribuye el enredo a algo que da por sentado: mayas y mexicanos llevaban dos cuentas del tiempo, el año solar de uso común y un calendario religioso de 260 días que, según él, era cosa de los sacerdotes.

4. La escritura y los sonidos

El tercer capítulo trata de los signos. Thomas reúne los que representan animales, objetos y divinidades, como el dios de nariz larga que identifica con Kukulcán y la figura que entonces se tenía por el dios de la muerte, y comenta los signos de los puntos cardinales, que ya se sabían leer.

Al final enfrenta la gran pregunta de su tiempo: ¿los glifos tienen sonido? La respuesta es prudente. Para él, la escritura maya pasaba de símbolos convencionales a signos de ideas y quizá de sonidos, y los ejemplos son concretos: el signo del sol aparece en las palabras para oriente y poniente y en el nombre del mes yaxkin, todas con kin, y un mismo signo sirve para tierra y para miel, que en maya se dicen cab. Supone que los mayas escribían como los mexicanos, por jeroglíficos de rebús.

La historia le dio la razón en parte. Medio siglo después, Eric Thompson todavía lo ponía en la lista de las lecturas fonéticas desacreditadas; en los años cincuenta, Knorozov mostró, con otro método, que la escritura sí tenía sílabas.

5. Por qué este libro queda fuera de la lectura

Es un documento de la historia del desciframiento. Sobre el sentido de los días casi no habla: los nombres aparecen en la forma yucateca antigua (Ymix, Akbal, Cimi), y a Thomas le interesa la aritmética de los códices, no la vida de quienes cuentan los días.

Para la mecánica del calendario, el sitio sigue estudios más recientes; para el sentido de cada día, a los contadores de los días del altiplano.

6. Los límites del libro

Mucho de lo que Thomas propuso fue revisado. Trabajaba con facsímiles y con la lectura de pocos signos, y varias de sus identificaciones no resistieron lo que se descubrió después.

Es además un texto técnico, hecho de series de números y de referencias a láminas que el lector debe tener a mano. Sin las imágenes de los códices, cuesta seguirlo.

La ventaja es que está en dominio público: el texto completo está en el Project Gutenberg, gratis, en inglés.