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Resumen del libro

Mayan Calendar Astrology

Un astrólogo estadounidense que estudió con contadores de los días de Guatemala escribió un manual de astrología maya para lectores de habla inglesa. El libro tiene un capítulo muy valioso y mucho que es suyo y no de la tradición.

Actualizado el 25 de septiembre de 2026

Portada de Mayan Calendar Astrology: Mapping Your Inner Cosmos

Una fuente de la lectura de Mayanastro

Mayan Calendar Astrology: Mapping Your Inner Cosmos

Edición leída: Kenneth Johnson · Mystical Jaguar Productions · 2011

Esta edición en Open Library

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Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Kenneth Johnson no tiene relación con el sitio.

En resumen

  • Es un manual de "astrología de los signos del día", publicado por el propio autor en 2011, para quien quiere leer su mapa maya.
  • El capítulo de los números viene de un ajq'ij de Momostenango, Rigoberto Itzep Chanchavac, y es lo más valioso del libro.
  • El autor arma un mapa del destino de cinco signos y una versión de nueve, que dice haber aprendido con un contador de los días de Zunil.
  • Hay capítulos sobre el señor del año, el sol y la luna y la compatibilidad entre signos.
  • La mirada es la de un astrólogo occidental: compara el calendario con la filosofía hermética, el taoísmo y el tantra, y lee el mapa de personas famosas.

1. Un astrólogo entre los contadores de los días

Kenneth Johnson es astrólogo y escribe para lectores de habla inglesa. En los agradecimientos da crédito a sus maestros. Rigoberto Itzep Chanchavac, contador de los días de Momostenango, le mostró que el número, el signo del día y el signo de la concepción dicen cosas distintas, y le transmitió lo que significan los números y las fases del sol y de la luna. Su hijo, también contador de los días, dibujó las imágenes del libro.

El primer capítulo presenta la estructura del calendario: la cuenta de 260 días, que el autor llama tiempo sagrado, junto al año solar, el tiempo común. Trae la tabla con los veinte nombres en yucateco y en k'iche', y recuerda que, entre los contadores del altiplano, nadie empieza la cuenta por Imix, como hacen muchos libros.

2. Los veinte signos como arquetipos

El segundo capítulo, el más largo, da un retrato de cada uno de los veinte signos: la imagen, el rumbo, las cualidades y los problemas de quien nace en él. Está escrito como la astrología occidental escribe los signos, con rasgos de personalidad, y usa a personas famosas como ejemplo.

El autor mezcla lo que oyó en Guatemala con lecturas propias y con comparaciones que vienen de fuera de la tradición maya. Quien lee no tiene cómo saber, frase por frase, qué es de quién.

3. Los trece números

El tercer capítulo empieza despejando el terreno. Johnson critica las numerologías de José Argüelles y de Carl Calleman, que considera creaciones personales sin raíz maya. Luego presenta la idea de que los números son femeninos y los signos masculinos, y de que cada día es un matrimonio entre los dos.

Relaciona los trece números con la luna: el año tiene doce meses lunares y un pedazo de un decimotercero, y la cuenta de 260 días, dicen los contadores, dura nueve lunas. Después viene el sentido de cada número, del 1 al 13, tal como lo enseñó Rigoberto Itzep.

4. El mapa del destino y el camino de la serpiente emplumada

El cuarto capítulo arma el mapa básico: el signo del nacimiento en el centro, el de la concepción, el del destino y los de cada mano, cinco en total, dispuestos como un árbol de la vida. El ejemplo es el mapa de Marilyn Monroe.

El último capítulo amplía el dibujo a nueve signos, al dar a cada uno de los tres principales dos guardianes. Johnson cuenta que aprendió esta técnica con Roberto Poz, de Zunil, el mismo contador de los días que aparece en el libro de Jean Molesky-Poz, y la lee a la manera de las tradiciones esotéricas que trazan caminos por el cuerpo.

5. El señor del año, el sol y la luna, y la pareja

Los capítulos del medio tratan del año en que nació la persona, regido por uno de los cuatro cargadores, según lo que enseñó Rigoberto Itzep en Momostenango, y de las fases del sol y de la luna. Un capítulo sobre compatibilidad dice qué signos combinan entre sí.

Dos apéndices cierran el libro: un resumen del Popol Vuh, con la historia de los gemelos, y las tablas para encontrar el día de nacimiento.

6. Cómo entra este libro en la lectura de Mayanastro

De todo el libro, solo el tercer capítulo entra en la lectura: el sentido de cada número del 1 al 13, que el autor atribuye a Rigoberto Itzep Chanchavac, de Momostenango. Es la única fuente que dice qué es cada número, uno por uno, y la lectura la cita así, por la voz del contador de los días.

El resto queda fuera. Los retratos de los signos, la compatibilidad y las comparaciones con otras tradiciones son lectura del autor, y para los signos la lectura de Mayanastro usa los libros de quienes aprendieron y practican en el altiplano.

7. Los límites del libro

Es una edición del propio autor, sin revisión de una editorial ni de estudiosos. Por eso la información de primera mano, como la de los maestros de Momostenango y de Zunil, viene mezclada con interpretación personal.

La mirada es la de la astrología occidental: signos como tipos de personalidad, famosos como ejemplo, compatibilidad entre parejas. Las comparaciones con el hermetismo, el taoísmo y el tantra son del autor. Nada de eso viene de los contadores de los días.

Los nombres de los días aparecen sobre todo en yucateco (Chuen, Eb, Ben), lo que confunde a quien conoce la cuenta viva de Guatemala, hecha en k'iche'. Y el libro solo existe en inglés.