Resumen del libro
Contemporary Maya Spirituality
Una estudiosa estadounidense, casada con un k'iche' de Zunil, acompañó durante quince años a un grupo de contadores de los días del altiplano de Guatemala. El libro muestra la espiritualidad maya de hoy a través de su voz, justo cuando dejaba de esconderse.
Actualizado el 25 de septiembre de 2026

Una fuente de la lectura de Mayanastro
Contemporary Maya Spirituality: The Ancient Ways Are Not Lost
Edición leída: Jean Molesky-Poz · University of Texas Press · 2006
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Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Jean Molesky-Poz no tiene relación con el sitio.
En resumen
- Es una etnografía de la espiritualidad maya contemporánea, hecha sobre todo en Zunil y en Quetzaltenango, con un grupo de unos treinta ajq'ijab'.
- La tesis es que esa espiritualidad tiene lógica propia: no es un resto del pasado ni un catolicismo disfrazado.
- El libro sigue su salida a la luz pública en los años noventa, con los acuerdos de paz y el movimiento maya.
- Los capítulos centrales tratan de los contadores de los días, los lugares sagrados, el calendario de 260 días y la ceremonia del fuego.
- Los veinte días y los trece números aparecen en palabras de los propios contadores, con una consulta mostrada paso a paso.
1. Una etnografía hecha en familia
Jean Molesky-Poz viene de otra tradición: durante una década perteneció a una comunidad franciscana. Se casó con Martín Poz, un k'iche' de Zunil, y llegó al calendario por el hermano de él, Roberto. Tras tres años de sueños, enfermedades y problemas que se repetían, Roberto decidió hacerse ajq'ij, contador de los días, y más tarde fundó en Zunil un grupo informal de unos treinta de ellos.
La investigación se extendió por veranos entre 1988 y 2003, más siete meses en 1997. La autora se ubica a los dos lados de la línea: el matrimonio y la amistad la acercaron, y ser estadounidense, y no indígena, la deja en parte afuera. El método es el diálogo. El libro quiere entender, y no convertir ni juzgar.
2. La espiritualidad que salió a la luz
Durante cinco siglos, la religión maya fue blanco de proyectos ajenos: la conquista, el catolicismo colonial, las misiones protestantes, la renovación católica de los años cincuenta y la ola evangélica más reciente. En las montañas del altiplano, lejos del control de la Iglesia, los ritos se mantuvieron, muchas veces a escondidas.
En los años noventa eso cambia. Los ajq'ijab' empiezan a abrir actos públicos, el proceso de paz reconoce la identidad de los pueblos indígenas y el movimiento maya hace de la espiritualidad una base de su renacimiento cultural y político. Según los propios guías espirituales, casi la mitad de la población indígena practica algún rito, pero solo una parte pequeña lo hace abiertamente.
El segundo capítulo intenta decir qué es esa visión del mundo: una relación con el cosmos, la tierra y los antepasados, con una ética y una estética propias.
“Entre los mayas no hay doctrina teológica, solo un encuentro con el cosmos.”
3. Quienes cuidan los días
El tercer capítulo da la palabra a los ajq'ijab'. Cuentan cómo les llegó el llamado, casi siempre por enfermedad, por sueños o por una racha de desgracias que solo se calmó cuando aceptaron el oficio. Hablan de la obligación que asumieron, del tiempo de aprendizaje con los mayores y de lo que pueden ver y hacer por los demás.
El título del capítulo viene de uno de ellos: entrar en el misterio, dicen, es su realidad. El oficio es de mujeres y de hombres, y el libro escucha a ambos. La amiga kaqchikel que introdujo a la autora en el pensamiento maya fue, ella misma, iniciada por una ajq'ij k'iche'.
4. Los lugares, el calendario y el fuego
La tierra tiene lugares donde se reza, en los cerros, las cuevas y los nacimientos de agua, y la relación con ellos es de intercambio: quien pide ofrece. El capítulo muestra cómo los contadores ordenan esos lugares en cuatro partes, a imagen del mundo.
El capítulo del calendario es el corazón del libro. Roberto Poz despliega una hoja doblada con los veinte nombres y empieza a explicar: el Chol Q'ij es la base de la espiritualidad, dura lo que una gestación y contiene todos los elementos de la vida. La autora muestra el tiempo como la matriz de la cultura maya y a Ajaw como el principio del que nace la cuenta.
Luego los contadores explican cada uno de los veinte días y los números del 1 al 13 con sus propias palabras, y uno de ellos hace una consulta completa delante de la autora. Aparece allí el mapa que usan para aconsejar a una persona en la elección de pareja, de amistades y de trabajo.
El sexto capítulo trata de la ceremonia. Ante el fuego, alimentado con resina de copal, velas, azúcar y flores, el contador reza, lee las llamas y el humo y devuelve lo que dicen. El fuego habla, dice el título, y el capítulo muestra cómo se lo escucha.
5. Lo que no se perdió
El último capítulo mira hacia adelante. La espiritualidad maya vive ahora entre la migración, la carestía y la violencia, y ganó reconocimiento como una de las creencias de Guatemala, aunque la promesa de protegerla por ley todavía no se ha cumplido. La autora defiende el diálogo entre religiones como camino hacia la paz y cierra con los niños que aprenden, ante el fuego, el modo de los antepasados.
6. Cómo entra este libro en la lectura de Mayanastro
Es la voz de los contadores de los días de hoy. De aquí vienen los veinte días explicados por ajq'ijab' vivos, que el Mapa cruza con las otras fuentes, y los grupos de cinco días que usa Roberto Poz, que coinciden con los signos armónicos de Barrios.
La guía de astrología maya del sitio usa también un detalle que solo este libro registra: en Zunil, muchas mujeres tejen en la falda los glifos de tres de sus días, el del nacimiento, el de la concepción y el del futuro.
7. Los límites del libro
Es el retrato de un grupo, reunido alrededor de una familia, en una región. La autora no oculta esa posición, pero quien lee debe saber que otras comunidades practican de otra manera.
El libro tiene un tono de diálogo religioso, a veces más cercano a la teología que a la etnografía. Y lo que dice sobre 2012 reproduce el clima de la época, no lo que suelen decir los contadores de los días del altiplano.
Los días explicados por los contadores son palabras sueltas, no un sistema completo: quien busque el retrato de cada nawal encontrará pistas valiosas, pero no un capítulo por día.
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