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Resumen del libro

Introduction to Maya Hieroglyphs

Es el manual de los talleres de escritura jeroglífica maya, que ya va por la vigésima edición en inglés. Dos epigrafistas resumen en él lo que hoy se sabe de los glifos, y la asociación europea que lo publica lo ofrece gratis.

Actualizado el 25 de septiembre de 2026

Introduction to Maya HieroglyphsHarri Kettunen, Christophe Helmke

De la investigación de Mayanastro

Introduction to Maya Hieroglyphs

Edición leída: Harri Kettunen, Christophe Helmke · Wayeb · 2025

Dónde leerlo

Este libro no está en Amazon: aquí queda el resumen.

Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Los autores no tienen relación con el sitio.

En resumen

  • Es un manual para principiantes, pensado para acompañar los talleres de jeroglíficos mayas; la edición inglesa es la vigésima, de 2025, y la española, la sexta.
  • Sus autores, Harri Kettunen y Christophe Helmke, son epigrafistas; Wayeb, la asociación europea de mayistas, lo publica gratis.
  • Cuenta la historia del desciframiento, del alfabeto de Landa al método silábico de Yuri Knorozov.
  • Explica cómo funciona la escritura: signos que valen palabras enteras y signos que valen sílabas, leídos en pares de columnas.
  • Trae además una gramática del maya clásico, los tipos de texto y un apéndice sobre el calendario, con la conversión de fechas.

1. Quinientos años para leer los glifos

La introducción empieza con algunas cifras. La escritura maya abarca desde hacia el año 300 antes de nuestra era hasta la llegada de los españoles, se conocen unos cinco mil objetos con inscripciones, y el sistema reúne más de mil signos, aunque nunca se usaron más de quinientos a la vez.

Luego viene la historia del desciframiento, contada como una larga serie de aciertos y tropiezos. El manuscrito atribuido a Diego de Landa, redescubierto en 1862, parecía la llave, pero su 'alfabeto' quedó arrinconado casi un siglo. Los signos del calendario se leyeron pronto, y eso afianzó la idea de que la escritura no anotaba sonidos. En los años cincuenta, Yuri Knorozov mostró que muchos signos eran sílabas, y el campo cambió de rumbo despacio, frenado por la Guerra Fría y por los estudiosos de más prestigio de entonces. Heinrich Berlin identificó los glifos que nombran ciudades, y Tatiana Proskouriakoff probó que las piedras contaban la historia de los reyes, además de las fechas.

La lengua de los textos tiene su propia historia. Casi todos están en maya clásico, un idioma ch'olano oriental cuyo pariente vivo más cercano es el ch'orti', que todavía se habla cerca de Copán. Las lenguas del altiplano, entre ellas el k'iche', casi no tuvieron parte en los glifos.

2. Cómo funciona la escritura

La escritura maya mezcla dos clases de signos: los logogramas, que valen una palabra, y los silabogramas, que valen una sílaba. Unos doscientos signos silábicos cubren solo unas ochenta sílabas del idioma, porque muchos comparten el mismo sonido. El manual recorre el orden de lectura, en pares de columnas, los signos que se funden o se meten unos dentro de otros, los complementos fonéticos que ayudan a reconocer un logograma y los signos que admiten más de una lectura.

Una nota larga trata de la ortografía. Desde que se adoptaron los alfabetos oficiales de los idiomas mayas de Guatemala, en 1987 y 1988, la mayoría de los estudiosos escribe k'iche' en lugar de quiché, y el manual hace lo mismo, salvo en los nombres de lugar ya consagrados.

3. La gramática y los tipos de texto

La parte de gramática presenta el orden de las palabras, los verbos, los nombres y los pronombres del maya clásico, que marca de una manera el sujeto de los verbos transitivos y de otra el de los intransitivos. Es la parte más técnica, pensada para quien ya tuvo contacto con la escritura.

Después el manual repasa dónde aparece la escritura: los monumentos de piedra, con nacimientos, entronizaciones y guerras de los reyes; la cerámica, con la fórmula que dedica la vasija y dice para qué servía; los objetos pequeños de hueso, concha y jade; y los códices. Solo cuatro libros mayas llegaron hasta hoy, y el manual explica por qué: la quema de Maní, en 1562, y sobre todo la humedad, el moho y los insectos, que acabaron con casi todos.

4. El apéndice del calendario

El apéndice del calendario es lo que más le interesa a quien llega por la astrología. Explica la cuenta en base veinte, con el tun de 360 días que rompe la regla; el tzolk'in de 260 días, que engrana los números del uno al trece con veinte nombres; el haab de 365; la rueda de 52 años que los une; y la Cuenta Larga, que corre desde una fecha mítica de agosto de 3114 antes de nuestra era.

Incluye también los señores de la noche, un ciclo de nueve días, y enseña paso a paso a convertir una fecha de la Cuenta Larga en una de nuestro calendario. Cierran el volumen los cuadros de los nombres de los días y de los meses, las tablas de sílabas y un diccionario temático del maya clásico.

5. Lo que este libro le da a la lectura de Mayanastro

Le da la mecánica. El motor del sitio hace las cuentas que el apéndice enseña: los trece números combinados con los veinte nombres, el regreso cada 260 días, el año de 365 y la Cuenta Larga, que une cada fecha civil con su día. Las reglas del Mapa citan el manual para eso.

Lo demás queda fuera. La lectura sigue la cuenta viva del altiplano, que no tiene primer día y usa los nombres k'iche', y no el calendario de los monumentos clásicos, que el manual presenta a partir de 1 Imix. La epigrafía, el centro del libro, no entra en el Mapa.

6. Los límites del libro

Es un manual, y los autores avisan que solo ofrece el armazón de la escritura: rinde más junto a los talleres, con profesores.

Algunas partes, como las notas de gramática y de ortografía, son para quien ya estudió el tema. Y el libro trata de los mayas antiguos: sobre el uso del calendario hoy, entre los contadores de los días, casi no dice nada.