Resumen del libro
The Daykeeper
Dos antropólogos estadounidenses pasaron años junto a un contador de los días ixil, en el norte de Guatemala, grabando su vida, sus consejos y sus historias. El libro le da la palabra a ese hombre y luego intenta entender, con las herramientas de la ciencia cognitiva, cómo pensaba.
Actualizado el 25 de septiembre de 2026

De la investigación de Mayanastro
The Daykeeper: The Life and Discourse of an Ixil Diviner
Edición leída: Benjamin N. Colby, Lore M. Colby · Harvard University Press · 1981
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Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Los autores no tienen relación con el sitio.
En resumen
- Es la biografía y el pensamiento de Shas Ko'w, contador de los días de Nebaj, en la región ixil del norte de Guatemala, nacido en 1895.
- Benjamin y Lore Colby lo conocieron en 1966, filmaron sus ritos y grabaron horas de conversación, parte de ellas en California.
- Él quiso aparecer con su propio nombre: deseaba que sus palabras fueran reconocidas como suyas.
- El capítulo de la adivinación muestra cómo leía las semillas y el día de la consulta para hallar la causa de una enfermedad o de un problema.
- La mitad del libro es teoría: modelos de cómo una cultura organiza historias y decisiones, en el lenguaje de la inteligencia artificial de los años setenta.
1. Un contador de los días con nombre propio
Benjamin N. Colby y Lore M. Colby empezaron a trabajar en Nebaj en 1966. Eligieron a los ixiles porque, entre los pueblos mayas del altiplano, eran los más aislados y los menos estudiados: un cañón y una sierra los separan del resto de Guatemala, y algunas pirámides de la región todavía reciben ritos.
Allí conocieron a Shas Ko'w, que entonces tenía 71 años, un hombre pequeño, pobre y de autoridad serena, que adivinaba con las semillas rojas del árbol de coral. A lo largo de los años, la pareja filmó sus ritos y grabó la historia de su vida, sus consejos y sus relatos. Él los visitó dos veces en California. Rechazó el seudónimo que la antropología suele dar: quería que sus palabras llevaran su nombre.
El prefacio advierte que el libro cierra una época. Cuando salió, en 1981, el ejército guatemalteco ya había masacrado a decenas de ixiles en Nebaj, y los curas de la región habían sido asesinados o expulsados. El material se reunió antes, y los autores piden que a los ixiles se los conozca por lo que piensan y lo que valoran, y no solo por lo que sufrieron.
2. La vida de Shas
El tercer capítulo es la vida de Shas contada por él, a partir de grabaciones en las que conversa con una muchacha ixil y con un viejo amigo. Huérfano de padre a los seis meses, dejado por la madre y criado por un abuelo que murió cuando él tenía cinco años, perdió la herencia de la familia a manos de un tío que vendió las tierras y se lo gastó todo. Creció cuidando ganado en las montañas, trabajó en las tierras bajas y se casó varias veces, entre muertes y separaciones.
El llamado le llegó en sueños. Entre los ixiles, explica el libro, el futuro rezador ve en sueños los veinte días, y si los sueños vuelven, un rezador de experiencia los examina. Shas soñó que volaba sobre los cerros de su municipio, hizo el aprendizaje con el rezador principal del pueblo y recibió el envoltorio sagrado de adivinar. Llevó velas y oraciones a los días, a las cruces de los cuatro cargadores, a los santos de la iglesia y a las almas de los contadores que lo precedieron.
En el comentario, los autores se preguntan cómo alguien con una infancia de pérdidas llegó a ser un hombre sabio y generoso, y usan el caso para discutir qué hace que una persona resista la adversidad.
3. La filosofía y las historias
El capítulo de la filosofía es un texto que Shas dictó de una sola vez, en California, en 1970, en versos pareados como los de las oraciones. Es una ética de todos los días, el conjunto de consejos que daba a quien lo buscaba: honrar a los días, a los dioses de la tierra y a los antepasados, no regañar a nadie y no hacer daño con el rito, porque quien lo usa para el mal ve su vida acortada.
Los relatos hablan de las generaciones anteriores de gente, que levantaron las pirámides, sobrevivieron a la enfermedad, al fuego y al diluvio que mandó el dios Kub'aal y pasaron a cuidar a la humanidad de ahora. Hablan también del hijo menor del dios, perseguido por sus hermanos mayores, una historia que los autores acercan al Popol Vuh. Con ese material, los Colby arman una especie de gramática de las tramas ixiles.
4. La adivinación con semillas
La gente de Shas consulta los días cuando alguien enferma, cuando un sueño inquieta, cuando algo se pierde o para elegir cuándo y dónde hacer un rito. En el centro está la cuenta de 260 días. Cada día es una divinidad con atributos propios y corresponde a un cargo del gobierno del pueblo; los cuatro alcaldes son los días cargadores. Para Shas, el día reina desde el amanecer hasta pasada la medianoche, y los ritos atraviesan el cambio de día, de modo que los días se piensan de dos en dos.
Los números también cuentan. El 9 y el 13 pesan y, junto a un día fuerte, anuncian algo grave; a veces el número mide, como el tamaño de una falta o el tiempo que falta para la muerte. En la consulta, Shas tendía las semillas de dos en dos, en filas y columnas, y contaba los días desde el de la consulta o desde el comienzo de la enfermedad. Los pares del final de las filas hablaban, y él los leía juntos: el alma de un antepasado, una pelea vieja, un juzgado.
Los autores muestran que tenía poco margen para escoger el resultado, porque no sabía cuántas semillas tomaba y las contaba en un orden distinto del que usaba para tenderlas. Y describen la lectura como un modelo de decisión, que llegaron a escribir como programa de computadora.
5. La teoría
Los capítulos de apertura y de cierre son antropología teórica. Los Colby quieren unir la antropología simbólica, que estudia mitos y ritos, con la cognitiva, que modela categorías de pensamiento, y proponen una teoría de patrones y esquemas: la cultura como un conjunto de modelos que la persona usa para contar historias y tomar decisiones. Para ponerla a prueba, escriben gramáticas de los relatos y modelos de la adivinación.
El libro termina volviendo a Shas. Darle sentido al mundo, concluyen los autores, es una tarea que comparten un contador de los días del altiplano y unos antropólogos formados en la universidad.
6. Por qué este libro queda fuera de la lectura
Es una etnografía seria, de otra tradición. Los ixiles llaman a los días con otros nombres y leen los números de otra manera: para Shas, el 9 y el 13 pesan, mientras que en Momostenango los números altos son los fuertes y serios. La lectura de Mayanastro sigue la cuenta k'iche' del altiplano, y las fechas de los cargadores ya las tiene en Tedlock.
El libro confirma, desde otro rincón de Guatemala, cosas que la lectura dice con sus propias palabras: el llamado a contar los días llega por sueños y enfermedades, el día y el número se leen juntos, y la consulta sirve para aconsejar y remediar.
7. Los límites del libro
Es el retrato de un hombre, y los autores lo dicen: Shas no representa a todos los ixiles, y otros contadores de los días de la región trabajaban de otra manera.
La mitad del libro es teoría, y teoría fechada: los modelos de inteligencia artificial y las gramáticas de historias de los años setenta pesan para quien llega por el calendario. La grafía ixil, llena de signos, también pide paciencia.
Y se detiene antes de la guerra. Sobre lo que les pasó a los ixiles en los años ochenta, y sobre la práctica de hoy, el libro no tiene cómo hablar.
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