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Resumen del libro

Popol Vuh

Los nobles k'iche' escribieron este libro a mediados del siglo XVI para guardar su historia, desde la creación del mundo hasta los reyes de su tiempo. Aquí está lo que cuenta y lo que la traducción de Allen J. Christenson le da a quien quiere leerlo.

Actualizado el 25 de septiembre de 2026

Portada de Popol Vuh: The Sacred Book of the Maya

Una fuente de la lectura de Mayanastro

Popol Vuh: The Sacred Book of the Maya

Edición leída: Allen J. Christenson · University of Oklahoma Press · 2007

Esta edición en Open Library

Otras ediciones: Popol Vuh: Literal Poetic Version (University of Oklahoma Press, 2007)

Dónde leerlo

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Resumen y comentario de Mayanastro, escritos a partir de la lectura del libro. No reemplazan la lectura. Allen J. Christenson no tiene relación con el sitio.

En resumen

  • Es el libro más importante de los mayas k'iche' de Guatemala, escrito entre 1554 y 1558 con letras latinas, a partir de un libro más antiguo que ya no se podía ver.
  • La historia tiene cuatro movimientos: el mundo y los intentos de hacer gente, la caída de un falso sol, el descenso de los gemelos al mundo de los muertos y el origen de los pueblos k'iche'.
  • Después de la gente de barro y la gente de madera, la humanidad que salió bien fue hecha de maíz.
  • La traducción de Christenson sigue el k'iche' de cerca y muestra que el texto es poesía, construida en pares de versos.
  • Sus dos ediciones electrónicas, la traducción y la versión literal línea por línea, están gratis en Mesoweb.

1. El libro y quién lo escribió

En 1524 los españoles quemaron a los reyes k'iche' y a su capital, Q'umarkaj. Una generación después, en el pueblo de Santa Cruz del Quiché, un grupo de nobles puso en papel, en k'iche' y con el alfabeto que enseñaban los frailes, la historia de su pueblo. No firmaron. Se llaman a sí mismos solo "nosotros" y dicen que copian un libro antiguo que ya no se dejaba ver.

El texto da las pistas de la fecha. Nombra como reyes vivos a dos nietos de los reyes muertos en la conquista, y eso cierra la escritura entre 1554 y 1558. Los autores eran probablemente los grandes mayordomos de los linajes reales, un cargo que el propio libro llama "madres y padres de la palabra".

El manuscrito del siglo XVI se perdió. Lo que llegó hasta nosotros es la copia que fray Francisco Ximénez hizo en Chichicastenango hacia 1701, con el k'iche' en una columna y el castellano en la otra. Esa copia está hoy en la Newberry Library, en Chicago. El libro solo se imprimió a mediados del siglo XIX, primero en castellano y luego en k'iche' con francés.

Wuj es libro, papel. Popol viene de pop, la estera tejida donde el rey se sentaba a aconsejar a su pueblo. El título habla, entonces, de un libro de la estera, del consejo, de la comunidad. Christenson prefiere no traducir el nombre.

2. La creación y los intentos de hacer gente

Al principio solo hay cielo y un mar quieto, sin animales, sin árboles, sin sonido. Los creadores conversan, piensan juntos y deciden. Les basta decir "Tierra" para que la tierra se levante del agua, con sus montañas y sus ríos.

Llegan los animales, pero solo saben gritar, y ninguno llama a los creadores por su nombre. Por eso se quedan en el monte, destinados a servir de alimento. La primera persona es de barro y se deshace en el agua. La segunda tanda es de madera: habla, camina y tiene hijos, pero no tiene corazón ni recuerda quién la hizo. Un diluvio acaba con ella, y hasta las ollas y las piedras de moler se vuelven contra sus dueños. Los pocos que escapan se convierten en los monos del bosque.

Antes del primer amanecer, un pájaro vanidoso, Vucub Caquix, se presenta como el sol y la luna del mundo. Él y sus dos hijos, uno que levanta montañas y otro que las derriba, caen por la astucia de dos muchachos. Es la primera aparición de los gemelos que van a dominar el libro.

3. Los gemelos y Xib'alb'a

La historia retrocede una generación. Jun Junajpu y su hermano juegan a la pelota tan fuerte que molestan a los señores de Xib'alb'a, el mundo de los muertos. Llamados allá abajo, pierden cada prueba y mueren. La cabeza de Jun Junajpu queda colgada de un árbol, que se llena de jícaras.

Una muchacha de Xib'alb'a, Xkik', va a ver el árbol. La cabeza le escupe en la mano y ella queda embarazada. Expulsada por su propio padre, sube a la casa de la abuela de los gemelos, Xmukane, que no le cree. La prueba es una red llena de mazorcas sacadas de una sola mata de maíz.

Nacen Junajpu y Xb'alanke. Sus medios hermanos mayores, Jun B'atz' y Jun Chowen, músicos y artistas, los maltratan y terminan convertidos en monos. Cuando los gemelos encuentran el equipo de juego de su padre, la llamada de Xib'alb'a llega también para ellos.

Allá abajo pasan por casas de pruebas, la de la oscuridad, la de las navajas, la del frío, la de los jaguares, la del fuego y la de los murciélagos, donde Junajpu pierde la cabeza y la recupera con un truco. Sabiendo que van a morir, saltan a un horno. Los huesos molidos vuelven del río, y los dos reaparecen como magos pobres que se matan y resucitan en escena. Los señores de Xib'alb'a piden pasar por el mismo número. Los gemelos los matan y no los resucitan. Después suben al cielo, uno como sol y el otro como luna.

4. La gente de maíz y los pueblos k'iche'

Con el mundo libre de los señores de la muerte, los creadores vuelven a la tarea. Algunos animales muestran dónde crecen las mazorcas amarillas y blancas, y la abuela muele el maíz nueve veces. De esa masa nacen los cuatro primeros hombres.

Salen demasiado perfectos. Ven lejos, a través de las montañas, y lo saben todo. Los creadores entonces les empañan la vista, como quien sopla sobre un espejo, para que la gente de maíz vea solo lo que está cerca. Después llegan las mujeres, y con ellas los linajes.

La última parte es historia. Los antepasados viajan hasta Tulan, reciben allí a sus dioses y esperan en la oscuridad, en ayuno, el primer amanecer. Cuando sale el sol, los dioses se vuelven piedra. Siguen guerras con los pueblos vecinos, la muerte de los cuatro fundadores, el viaje de los hijos para recibir el derecho a gobernar y la fundación de Q'umarkaj. El libro termina con la lista de los señores y sus títulos, hasta los reyes del tiempo de quienes escribieron.

Christenson advierte que esa migración no debe leerse como crónica. Junta memoria y mito para contar el ascenso de un linaje, el de los Kaweq, que dominó el altiplano en el siglo XV.

5. Lo que aporta la traducción de Christenson

Christenson tradujo directamente del k'iche' de la copia de Ximénez, después de años viviendo en el altiplano de Guatemala. Las notas traen lo que escuchó de rezadores y de gente de las aldeas, y gracias a ellas muchos detalles del mito cobran sentido.

La decisión central es tratar el texto como poesía. El k'iche' no rima: dice una idea y enseguida la repite con otra imagen, en pares, tríos y series más largas. Las traducciones antiguas cortaban esas repeticiones para que la historia avanzara más rápido. Christenson las mantiene, y el lector siente el ritmo de un texto hecho para leerse en voz alta.

La obra tiene dos volúmenes. El primero es la traducción, con la introducción y las notas. El segundo, la versión literal, pone cada verso en k'iche' junto a la traducción palabra por palabra, para quien estudia la lengua. Los nombres siguen la grafía del manuscrito, Hunahpu, Xbalanque y Xibalba. En este sitio aparecen en la grafía actual, Junajpu, Xb'alanke y Xib'alb'a.

6. Cómo entra este libro en la lectura de Mayanastro

El Popol Vuh no explica el calendario, pero varios nawales llevan figuras suyas. Ajpu es el día del cazador de cerbatana, el gemelo Junajpu. B'atz' y el mono recuerdan a los hermanos artistas que se volvieron monos. Kame, la muerte, tiene a los señores de Xib'alb'a, y el maíz de Q'anil conversa con la gente hecha de maíz.

Cuando la lectura de un nawal usa una de esas imágenes, el episodio se vuelve a contar con nuestras palabras. La historia es de dominio público. La traducción de Christenson, no.

7. Los límites del libro

Quien busque aquí una astrología se va a frustrar. El Popol Vuh no habla del día de nacimiento, ni de los 260 días como lectura de una persona. Los nombres de los días aparecen como nombres de personajes, y nada más.

Es también el libro de un linaje. La versión de la historia es la de los señores Kaweq, con sus guerras y sus títulos, y otros pueblos k'iche' y kaqchikel contaron la misma época de otra manera.

Por último, es una traducción entre varias. Las de Adrián Recinos y de Dennis Tedlock toman otras decisiones de sentido y de grafía, y quien estudia el texto suele leer más de una.