Calendario maya · los 13 tonos
Los 13 tonos mayas
Cada día del calendario maya lleva un nombre, de entre veinte, y un número, del 1 al 13: el tono. El nombre le da al día su carácter; el número dice con qué fuerza llega. Aquí verás qué es el tono, cómo se agrupan los números y qué trae cada uno.
Actualizado el 7 de octubre de 2026
En resumen
- El tono es el número del día, del 1 al 13. Camina junto a uno de los 20 nawales, y la misma pareja solo vuelve al cabo de 260 días.
- El número mide la fuerza del día: los bajos son suaves, como lo recién nacido; los altos pesan, como lo que ya maduró.
- En las franjas del altiplano, del 1 al 3 son suaves, del 7 al 9 tienen fuerza medida y del 11 al 13 son intensos. El 4, el 5, el 6 y el 10 quedan fuera.
- También cuenta si es par o impar: el impar agita y crea; el par da estabilidad.
- Cada número tiene su nombre en k'iche', de Jun a Oxlajuj, y su propia página, justo abajo.
1. El número que acompaña al nawal
El calendario de 260 días, el Cholq'ij, combina dos giros. Los veinte nombres de los días, los nawales, pasan uno tras otro, y junto a cada nombre corre un número del 1 al 13. Cuando el número llega a 13, regresa al 1, y el nombre avanza al siguiente. Así se forma cada pareja, como 4 Ajpu u 8 B'atz', y la misma pareja solo se repite al cabo de 260 días.
Ese número es el tono. Al leer el día, ningún nombre aparece solo: el número dice hasta dónde llega el día y con qué intensidad actúa. Dos días con el mismo nawal y números distintos se leen de maneras distintas.
Hay dos maneras de juntar las partes. En una, el número cambia la lectura sin fundirse con el nombre. En la otra, el modo de ser de cada día nace justamente de la suma de nombre y número. Las dos conviven hoy entre quienes cuentan los días.
El nawal dice quién llega; el tono, con qué fuerza.
2. Suaves, medidos e intensos
En Momostenango, en el altiplano de Guatemala, los números se reparten en franjas. Del 1 al 3 son suaves y recuerdan lo que acaba de nacer. Del 7 al 9 tienen fuerza medida y sirven para los ritos de rutina. Del 11 al 13 son intensos, maduros y serios, y pesan como lo que ya creció.
El 4, el 5, el 6 y el 10 no entran en ninguna de las tres franjas. En la práctica, eso les da a esos cuatro números una lectura propia, sin el atajo de un grupo.
Las franjas no son una regla rígida. La misma comunidad trata el 6 como bajo cuando el día es Kan, y acepta hasta el 9 como respuesta favorable cuando el día es Aq'ab'al. Y los ajq'ijab' leen cada número por imágenes, como la mano, las tres piedras o los cuatro rincones, más que como un peldaño de una escala.
Un ejemplo muestra cómo mide el número. Con K'at, el día de las deudas, el 3 señala una deuda leve y reciente, y el 10, un peso antiguo.
El número bajo es semilla; el alto, árbol ya crecido.
3. Pares e impares
Además de la franja, importa si el número es par o impar. En la lectura de una ajq'ij de hoy, el impar lleva el caos que crea, lo que mueve y abre camino, y el par trae más suerte, porque es estable.
La idea se ve en gestos concretos: hay quien enseña a pedir un embarazo solo en un Tz'ikin de número par. Y, entre los impares, el 1 y el 7 andan juntos desde el Popol Vuh, donde los nombres vienen en parejas, como 1 y 7 Junajpu.
Sumados, el 1 que abre y el 7 que cierra dan el 8, el número desde el cual muchos cuentan el calendario entero.
El impar empuja; el par sostiene.
4. Los nombres y el dibujo de los números
En k'iche', los trece tienen nombre: Jun, Keb', Oxib', Kajib', Job', Waqib', Wuqub', Wajxaqib', B'elejeb', Lajuj, Julajuj, Kab'lajuj y Oxlajuj. Hay quien pide que el Cholq'ij se cuente con esos numerales y no con la cuenta del calendario civil.
Los números también nombran lugares. En Momostenango, los santuarios del 1, del 6, del 8 y del 9 llevan el número con la terminación que significa lugar: junabal, wakibal, wajxakibal y belejebal. Cada uno tiene sus días de ofrenda, ligados a su número.
En la escritura maya, el número se dibuja con puntos y barras: el punto vale uno y la barra, cinco. El 13 son tres puntos sobre dos barras. Hay quien explica la barra como las puntas de los cinco dedos juntas, la mano acostada.
Cada número tiene nombre, lugar y dibujo.
5. Por qué trece
Una respuesta está en el propio cuerpo. Una mujer de Cantel cuenta los trece en las articulaciones: el cuello, los hombros, los codos, las muñecas, las caderas, las rodillas y los tobillos. El cuerpo entero se vuelve una cuenta.
Otra está arriba. En la tradición, el cielo tiene trece planos, y una historia que se cuenta en el altiplano dice que Jun B'atz' y Jun Ch'owen subieron hasta allá y midieron esos planos con una cuerda de maguey.
Y el calendario tiene su propia explicación: los k'iche' de Momostenango y de Chichicastenango ligan los 260 días a la gestación humana, que dura cerca de nueve lunas.
Trece son las coyunturas del cuerpo y los pisos del cielo.
¿Cuál es tu nawal?
Descubre en segundos, gratis, tu nawal y tu tono. Solo necesitas la fecha de nacimiento.
Descubrir mi nawalTu Cruz y tu cargador están en el Mapa completoDe dónde viene esta página
Cada afirmación de esta página se comprobó, página por página, en libros de ajq'ijab' y de investigadores que acompañaron la cuenta viva. Cuando una sola voz sostiene una idea, el texto lo deja ver en su manera de decirla. Los autores no tienen relación con el sitio.
Los libros y dónde encontrarlosFuentes citadas
- Time and the Highland Maya, Barbara Tedlock · Open Library
- Contemporary Maya Spirituality: The Ancient Ways Are Not Lost, Jean Molesky-Poz · Open Library
- Mayan Calendar Astrology: Mapping Your Inner Cosmos, Kenneth Johnson · Open Library
- El Tzolkin es más que un calendario, Walburga Rupflin-Alvarado
- El Calendario Sagrado Maya: método para el cómputo del tiempo, Audelino Sac Coyoy
- Ch'umilal Wuj — El Libro del Destino, Carlos Barrios · Open Library
- Popol Vuh: The Sacred Book of the Maya, Allen J. Christenson · PDF en Mesoweb
- Academia de Lenguas Mayas de Guatemala — la grafía k'iche' de los nombres · sitio oficial